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lunes, 22 de noviembre de 2010

TRES AÑOS DESPUÉS


TRES AÑOS DESPUÉS

Tres años ya que te marchaste
y tu voz
aún me araña en el costado.
Me ha crecido dolor en esta tierra
que inventaste baldía una mañana.

Está la casa como muerta.
A veces el silencio
me trae del corredor un eco de chancletas,
la percusión de tus pisadas
que nunca se borraron totalmente.
Retenida te tengo en el encaje
-el del estor de la ventana-
el único lugar por donde llega
un proyecto de sol hasta el hogar.

Son un tesoro para mí
las cosas que dejaste, las que ya no querías
-el ficus benjamina,
que tardo mucho en remontar tu ausencia,
las fotos que rompiste y yo pegué con mimo,
el primer disco que compramos-
detalles que salvé del “post balance”.

Cuando la tarde rompe en mi cadera
me vuelvo a preguntar en dónde estuvo el fallo,
y se me sienta al lado la nostalgia
mientras miro la tele y te recuerdo.

(Del libro "Agonía de las Estaciones", Beturia Ediciones, 1994)
      

                              Juan Calderón Matador


domingo, 15 de noviembre de 2009

NIÑO BAJO LOS PINOS




( Poema inspirado en el óleo “Olor a pino y a pan” de Ana Muñoz)


NIÑO BAJO LOS PINOS
       
Mordió la hogaza el niño
y halló sabor a pino.
Se le fue el pensamiento al arbolado
en donde las orugas perezosas
le guiñaron un ojo.


Se recreaba
mirando complacido
los verdes esmeralda de aquel mundo,
sin poder sospechar que tras el bosque
le acechaba el rugido de la vida.


(Poema incluido en el libro “Agonía de las estaciones”
Beturia Ediciones – 1994)

sábado, 7 de noviembre de 2009

MADRE ADOLESCENTE




(Poema inspirado en el óleo “Adolescente” de Ana Muñoz)


MADRE ADOLESCENTE

                  
Brotó la primavera por su vientre
y la inundó de vida
cuando aún no reposaban las muñecas.


-Te colgaré guirnaldas en el viento.
Te arrullaré con nanas y esquilitas.
Traerán carnavalinas
las ninfas y las hadas
para tu sueño dulce-


Subió los escalones,
detuvo la mirada en el recodo
de un sendero borrado
y tuvo un miedo incierto.


-No llores, “queco” mío.
Mis brazos te protegen,
y si viene la lluvia
con su traje de plata
te esconderé entre el oro de mis rizos-


Paredes grises que elevó la tarde
le hirieron el costado
y quiso retornar sobre sus pasos.
Un pincel la detuvo
con la vista perdida en el mañana

y el corazón llorando entre pañales.


(Poema incluido en el libro “AGONÍA DE LAS ESTACIONES”,
Beturia Ediciones- 1994)