Textos Literarios de Juan Calderón Matador (Un Blog de la Plataforma Cultural "RAÍCES DE PAPEL")
REVISTA "RAÍCES DE PAPEL" Nº 12 ( 2014 )
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domingo, 15 de noviembre de 2009
NIÑO BAJO LOS PINOS
sábado, 7 de noviembre de 2009
MADRE ADOLESCENTE
domingo, 1 de noviembre de 2009
CUIDADO, QUE SE ACERCA

(Inspirado en el cuadro “Y ante mi soledad” de Ana Muñoz)
CUIDADO, QUE SE ACERCA
Si alertas el oído
aún se siente rugir entre las vías
aquel terror añoso.
Ella,
mujer de rama tierna y hoja fresca,
ignorante de aquella encrucijada,
miró la soledad y quedó inmóvil
como estuvo acordado desde siempre.
Por las cintas de plata
se desbocó el caballo
con sus crines de fuego.
Muchos han vuelto a verla desde entonces,
cristal con rostro y túnica de viento,
siempre en el mismo punto,
siempre la misma frase repetida
-Cuidado, que se acerca
-Cuidado, que se acerca
Detrás de la maleza, agazapada,
ríe la muerte aún, por su victoria.
(Del libro “Agonía de las Estaciones”
Beturia Ediciones – 1994)
martes, 27 de octubre de 2009
DETERMINACIÓN

(Inspirado en el cuadro “Allí quisiera detenerme”
de Ana Muñoz)
DETERMINACIÓN
Si extravía el sombrero ¿qué le importa?,
es fuerte su cabeza contra el astro.
Si se hiciera jirones el vestido
que tanto le embellece el cuerpo joven,
si perdiera el tacón de su zapato
en la lucha bravía contra el suelo,
no volvería la vista,
no lloraría el cansancio,
no añoraría el jardín ni el agua fresca.
¿Qué le importa otro bache en el camino?
¿Qué le importa la sangre derramada?
Su objetivo es llegar y detenerse
en el lugar soñado,
recalar en los brazos y la boca,
instalarse en el pecho para siempre
de quien la está esperando.
Por eso no detiene su carrera,
sin importarle el espejismo
que a veces la confunde,
tan sólo hay que avanzar y llegar pronto.
(Del libro “Mirar el arte en clave de poesía”
Beturia Ediciones 2006)
lunes, 5 de octubre de 2009
SUEÑO (Poema inspirado en el Cuadro de Eduardo Naranjo "El sueño con las musas"

(Inspirado en el cuadro “El sueño con las musas”
de Eduardo Naranjo)
SUEÑO
El sueño es un tablero de ajedrez
por el que se desliza
la alfombra de las luces.
Hoy no ocuparon su lugar
reyes, caballos, torres y peones,
tan sólo el hombre y la mujer
instalaron el ara del deseo.
Es el amor vaivén de humo
que se adhiere a las formas
y se viste de rostros,
que taladra paredes
y purifica cuerpos,
extremidades que traspasan
el reino de la piedra.
La silla es la vereda
que se comió la infancia femenina,
mas vendrán nuevos niños
a enmarcar calaveras,
como hicieron ayer los que ahora duermen.
(Del libro “Mirar el arte en clave de poesía”
Beturia Ediciones – 2006)
lunes, 6 de julio de 2009
EL GRITO DE GUMERSINDO

(Inspirado en el cuadro “El grito del silencio” de Gumersindo Yuste)
EL GRITO DE GUMERSINDO
Dieciocho de julio,
mil novecientos treinta y seis,
nace junto al rugido de la guerra
el niño Gumersindo,
Yuste por apellido.
España toda es un clamor
de ira, de venganza,
demencia colectiva
colgada en los balcones, donde antes
hubo geranios y palomas.
Una mujer vocea en cada plaza
un pregón de fusiles;
es la muerte
con su horrible careta
de crespones y duelo.
Aquel extremeñito tan reciente
se asusta nada más abrir los ojos,
al ver la negra mano
entoldando de pena
lo que fue cielo limpio.
Busca refugio en el regazo
de su aturdida madre
y los dos enmudecen
levantándole un muro a cada grito.
Es tiempo de silencio y agonía.
El dolor, prisionero en su garganta,
echó raíces cuerpo adentro,
le ocupó todo el ser, la vida toda.
Fueron muchos los años necesarios
para arrojar afuera y expandir
ese grito guardado desde entonces.
Es un pincel el túnel
por el que busca libertad y sale.
Violentamente choca contra un lienzo
y lo tiñe de negro mortuorio
y rojo a borbotones,
metáfora de heridas y de sangre,
desgarramiento, soledad, tristeza
y noche, noche, noche.
Un hombre grita al mundo,
hacia el cráneo la mano encaminada,
queriendo sujetar tanta impotencia,
tanto horror amarrado a las pupilas.
El grito, al fin, rompe el silencio,
escapa de los límites del cuadro
y llega a la conciencia del que mira,
para que sea imposible
marcharse indiferente.
(Del libro “Mirar el Arte en Clave de Poesía” Beturia Ediciones- 2006)
domingo, 28 de junio de 2009
RETRATO DE PEPA

(Inspirado en el cuadro “Retrato de Pepa” de Ramón Castañer)
RETRATO DE PEPA
Crece la mancha, se hace lirio,
malva se extiende decidida
a crear bellas formas femeninas.
Brotan cimas turgentes,
se afina la cintura,
reposan las caderas
sobre trono de viento.
Un brazo languidece encaminado
al paraje sereno
de rodilla con mano
y el color de la sangre se aposenta
sobre los afilados territorios
que rematan los dedos.
La extremidad izquierda está arqueada
con clara vocación
de ser asa del ánfora que guarda
los tesoros más gratos del querer.
Desde los hombros parten los caminos
capaces de llevarnos al paisaje
de un rostro tan hermoso
como el amor que esconde
entre los vericuetos del rodete.
El mundo se ha marchado del retrato.
Al otro lado del pincel,
Ramón adora a Pepa.
Solamente ellos dos
saben lo dulce que es el beso.
(Del libro “Mirar el Arte en clave de Poesía”
Beturia Ediciones 2006)
domingo, 14 de junio de 2009
DALÍ, NIÑO MARINERO
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(Inspirado en Salvador Dalí y su obra)
DALÍ, NIÑO MARINERO
BOCA DE LA
SABIDURÍA: El mar es una alfombra azul
con la que travesea un niño.
Sus manos de juguete levantan un extremo
y encuentran un crustáceo parlanchín.
LANGOSTA: ¡Oh!
¿Cómo te has atrevido a desplegar
la puerta de las aguas?
OLAS: Eso, eso, ¿cómo te has atrevido?
NIÑO: Yo tan sólo buscaba una barquita
para ser capitán.
OLAS: Pues buena la liaste. Por tu culpa
hemos perdido el equilibrio.
Casi, casi quedamos derramadas
en las baldosas de la vida.
LANGOSTA: Mi suerte está en tus manos, pequeñín.
NIÑO: ¿Y qué puedo hacer yo, marinerito
sin barco de papel, sin gaviota
que me cubra del sol?
LANGOSTA: Suelta el trozo de mar que no te pertenece
y ocúltame de nuevo.
NIÑO: ¿Qué es el mar?
BOCA DE LA
SABIDURÍA: El mar es una caja inmensa
que guarda en su interior
los misterios del agua y de la sal.
MAR: El mar soy yo,
el que acciona los hilos
que mueven las mareas.
NIÑO: Yo creía que usted era la alfombra
del cuarto de jugar,
la que tiene pintado el vaivén de las aguas
bajo un cielo sin nubes
y un vuelo de aves blancas.
MAR: No soy más que un anciano
añoso como el mundo, y debo recordarte
que estás tirando de mi espalda
y tengo la columna dolorida.
NIÑO: Perdóneme, señor, no quise hacerle daño.
Le suelto de inmediato.
MAR: Esta humedad me tiene machacado,
ya sabrás algún día
lo dañina que puede resultar
para los huesos.
LANGOSTA: No te olvides de mí.
Devuélveme al lugar donde me hallaste
para que no pueda encontrarme
Dalí con su apetito,
dispuesto a devorar toda mi cola.
NIÑO: No sé de quién me hablas pero, si es tu deseo,
bajo el manto del agua te esconderé de nuevo.
BOCA DE LA
SABIDURÍA: Dalí es una gran pompa de jabón
que lleva por bigotes dos cordeles
tan tiesos como rabos de ratones.
NIÑO: ¿Será él quien se acerca surfeando?
BOCA DE LA
SABIDURÍA: ¡Oh, sí, es el maestro, Dalí, el gran Dalí!
DALÍ: ¿Quién invoca mi nombre
en esta playa rosa del recuerdo?
BOCA DE LA
SABIDURÍA: Somos los que creaste,
oh, gran Dios
del pincel y la tela.
DALÍ: Rodando vengo desde Cadaqués,
siguiendo a una langosta pelirroja
que escapó disfrazada de teléfono
y es urgente que haga una llamada.
LANGOSTA: ¿Tan sólo una llamada?
¿Es que no me buscáis para comerme?
DALÍ: ¡Ah, bribona, por fin te encuentro!
¿Qué dices de comer?
¿Es que acaso algún padre
se come a su criatura?
LANGOSTA: Soy vuestro auricular,
marcad en mi teclado los números precisos.
DALÍ: Aló, aló...
NIÑO: Dígame.
DALÍ: Sé lo que has hecho,
pequeño marinero.
Aunque lo desconozcas, en tu piel va la mía
y tengo autoridad sobre tus actos.
NIÑO: Señor, lo que usted diga.
DALÍ: Quiero que vuelvas a la tela
antes de que la luz estalle
en los despertadores
y te encuentre perdido en un paisaje impropio
NIÑO: Los párpados me llevan de regreso.
BOCA DE LA
SABIDURÍA: Los relojes son flores
que despiertan al alba.
Las mujeres-campanas
voltean danzarinas
sus enaguas de bronce
donde los campanarios
son bosques de locura.
El niño, con sus libros
guardados en los picos de las aves,
se aleja calle abajo
intentando aferrarse
al tranvía de los sueños.
(Del libro “Mirar el Arte en Clave de Poesía”
Beturia Ediciones- 2006)
viernes, 5 de junio de 2009
AMARRE

AMARRE
La vieron con un gallo que tenía
áureas las plumas y el cantar
tan viril como el hombre,
al que cercó de amarres y conjuros
siguiendo un manual de brujas.
¡QUE SEA SÓLO MÍO Y NO ME DEJE
NI UN SOLO INSTANTE DE LA VIDA!
Él oyó sus llamadas en la puerta
más profunda que había en su cerebro.
Con la misma cadencia que los zombis
de un video clip de Michael Jackson,
dirigió sus pisadas a la casa
donde aún manaba tibia la sangre pescuecera
del amo del corral.
Echó la puerta abajo con la frente
y fue hacia la muchacha, que alelada
dejó que se adhiriese a su tersura.
Los vellos de su cuerpo
buscaron acomodo en el de ella,
perforaron la piel y se anudaron
al hueso femenino
igual que una raíz indestructible.
Le succionó la boca con labio-sanguijuela
hasta arrancarle vida e intestinos.
Ella se fue achicando con el tiempo
y quedó reducida
a una horrible verruga sobre el cuerpo del hombre.
(Del libro “Mirar el arte en clave de poesía”
Beturia Ediciones- 2006)
jueves, 30 de abril de 2009
MIRAR EL ARTE EN CLAVE DE POESÍA (Vieja friendo huevos, de Velázquez. Texto de Juan Calderón Matador)

*
*
JUVENTUD Y VEJEZ
*
El joven aldeano brota de la penumbra
atesorando bajo el brazo
el hermoso melón
que le trajo el invierno.
En la siniestra abraza
el cuello de una frasca de cristal
que está casi vacía,
como la propia vida del muchacho.
Mucho habrá de llover
hasta que le rebose por el rostro
la experiencia que vierte
su oponente en el lienzo.
*
La vieja va tocada de mantilla.
Los ojos, dos cajitas repletas de vivencias.
Bajo su piel, la urdimbre de los años
para bordar arrugas con hilo de recuerdos.
En la mano derecha,
a modo de batuta, la cuchara
dirigiendo la orquesta del Reino de Cocina.
Atentos al momento de su entrada,
lebrillo y almirez,
cebolla, jarras y cuchillo.
*
En el anafe reos dos huevos fritos
esperan impacientes al tercero
que campea en la mano femenina,
libre de la tortura del aceite,
exhibiendo el indulto que le otorgan
el pincel y la mano de Velázquez.
*
(Del libro “Mirar el arte en clave de poesía”
Beturia Ediciones – 2006)


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