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ÓLEO DE ANA MUÑOZ |
MUJER SUMISA
Desde dónde ha llegado,
para enmarcar tus ojos, el dolor,
y por qué, tan sumisa,
le mulliste un lugar frente a una taza
de té con hierbabuena.
Has dejado que el mar
se te escapara por los dedos
con una gaviota
y el duende del topacio, polizones
en el estuche de algún pez,
sin levantar siquiera una palabra
que frenase la huída.
Has olvidado tu alegría
en el primer bolsillo del otoño.
Permíteme que tire de los hilos
y deshaga el bordado de su nombre
en los embozos de la cama,
y niégale el peaje por tu cuerpo,
recházalo,
que lo sepamos lejos
y retorne la espuma
con sus arcas repletas de ilusiones
hasta la playa quieta de tu pelo.
Juan Calderón Matador
(Del libro "Eco de niño para voz de hombre", Ediciones Cardeñoso, 2003)
6 comentarios:
Qué maravilla, Juan. Creo que es el mejor regalo para despistar y ahuyentar la triste4za. Abrazos.
Me conmovió tu poema.
Mucho.
Un saludo.
Hola, Marcos. Si estos versos te han servido para despistar a la tristeza, aunque sea por un instante, ya me siento reconfortado. Gracias. Abrazos
Gracias, Laura, por el comentario y por haber pasado por el blog. Un saludo y hasta pronto.
Un canto al derecho a la felicidad y al respeto en la mujer.
Una invitación a la rebeldía contra la infelicidad.
Un poema más, que corona a la mujer. Una rosa más para su pelo.
Un saludo.
Té, alcohol, refresco o agua; el dolor siempre se nos cuela. Y la sumisión es una de sus más grandes puertas.
Excelente poema, maestro Calderón.
Salud.
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