
(Inspirado en el cuadro “Sueño causado por el vuelo de una abeja alrededor de una granada un segundo antes del despertar”, de Salvador Dalí)
LOS GUARDIANES DE LA ISLA
La diminuta abeja
batió sus alas transparentes
sobre una voladora
granada bien madura
y en ella desató
los cerrojos del reino de Morfeo.
La muchacha,
durmiente en el vacío,
se adentró en los azules corredores
de un mar
que de pura quietud
era inquietante.
Y de pronto una isla
emergió entre las aguas de su mente,
áureo peñón que la reclama
con destellos y voces submarinas.
El fusil del deseo
le inyectó su veneno brazo adentro
y le tensó el paisaje
desnudo de su cuerpo.
Quiso llegar hasta la roca
mas no halló
embarcación capaz
de hacer el tránsito marino.
Voceó reclamando el interés
del zancudo elefante, esperanzada
de atravesar las aguas
sobre su envergadura,
pero el blanco animal
le dijo en la distancia
que no era esa su misión
y había de entregar el obelisco
en la plaza de un sueño faraónico.
Se escarchó la granada
y expulsó de su cuerpo
un pez que cobijaba en sus agallas
a los tigres custodios de la isla.
Los rugientes felinos
se abalanzaron sobre la mujer,
dispuestos a guardar
las costas del islote,
pero ella ya bajaba la escalera
que lleva al despertar,
donde son otros los peligros.
(Del libro “Mirar el Arte en Clave de Poesía”
Beturia Ediciones- 2006)
1 comentario:
Bonita interpretación de cuadro. Me gusta el final
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