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domingo, 14 de junio de 2009

DALÍ, NIÑO MARINERO


(Inspirado en Salvador Dalí y su obra)



DALÍ, NIÑO MARINERO


BOCA DE LA

SABIDURÍA: El mar es una alfombra azul

con la que travesea un niño.

Sus manos de juguete levantan un extremo

y encuentran un crustáceo parlanchín.


LANGOSTA: ¡Oh!

¿Cómo te has atrevido a desplegar

la puerta de las aguas?


OLAS: Eso, eso, ¿cómo te has atrevido?


NIÑO: Yo tan sólo buscaba una barquita

para ser capitán.


OLAS: Pues buena la liaste. Por tu culpa

hemos perdido el equilibrio.

Casi, casi quedamos derramadas

en las baldosas de la vida.


LANGOSTA: Mi suerte está en tus manos, pequeñín.


NIÑO: ¿Y qué puedo hacer yo, marinerito

sin barco de papel, sin gaviota

que me cubra del sol?


LANGOSTA: Suelta el trozo de mar que no te pertenece

y ocúltame de nuevo.


NIÑO: ¿Qué es el mar?


BOCA DE LA

SABIDURÍA: El mar es una caja inmensa

que guarda en su interior

los misterios del agua y de la sal.


MAR: El mar soy yo,

el que acciona los hilos

que mueven las mareas.


NIÑO: Yo creía que usted era la alfombra

del cuarto de jugar,

la que tiene pintado el vaivén de las aguas

bajo un cielo sin nubes

y un vuelo de aves blancas.


MAR: No soy más que un anciano

añoso como el mundo, y debo recordarte

que estás tirando de mi espalda

y tengo la columna dolorida.


NIÑO: Perdóneme, señor, no quise hacerle daño.

Le suelto de inmediato.


MAR: Esta humedad me tiene machacado,

ya sabrás algún día

lo dañina que puede resultar

para los huesos.


LANGOSTA: No te olvides de mí.

Devuélveme al lugar donde me hallaste

para que no pueda encontrarme

Dalí con su apetito,

dispuesto a devorar toda mi cola.


NIÑO: No sé de quién me hablas pero, si es tu deseo,

bajo el manto del agua te esconderé de nuevo.


BOCA DE LA

SABIDURÍA: Dalí es una gran pompa de jabón

que lleva por bigotes dos cordeles

tan tiesos como rabos de ratones.


NIÑO: ¿Será él quien se acerca surfeando?


BOCA DE LA

SABIDURÍA: ¡Oh, sí, es el maestro, Dalí, el gran Dalí!


DALÍ: ¿Quién invoca mi nombre

en esta playa rosa del recuerdo?


BOCA DE LA

SABIDURÍA: Somos los que creaste,

oh, gran Dios

del pincel y la tela.


DALÍ: Rodando vengo desde Cadaqués,

siguiendo a una langosta pelirroja

que escapó disfrazada de teléfono

y es urgente que haga una llamada.


LANGOSTA: ¿Tan sólo una llamada?

¿Es que no me buscáis para comerme?


DALÍ: ¡Ah, bribona, por fin te encuentro!

¿Qué dices de comer?

¿Es que acaso algún padre

se come a su criatura?


LANGOSTA: Soy vuestro auricular,

marcad en mi teclado los números precisos.


DALÍ: Aló, aló...


NIÑO: Dígame.


DALÍ: Sé lo que has hecho,

pequeño marinero.

Aunque lo desconozcas, en tu piel va la mía

y tengo autoridad sobre tus actos.


NIÑO: Señor, lo que usted diga.


DALÍ: Quiero que vuelvas a la tela

antes de que la luz estalle

en los despertadores

y te encuentre perdido en un paisaje impropio


NIÑO: Los párpados me llevan de regreso.


BOCA DE LA

SABIDURÍA: Los relojes son flores

que despiertan al alba.

Las mujeres-campanas

voltean danzarinas

sus enaguas de bronce

donde los campanarios

son bosques de locura.

El niño, con sus libros

guardados en los picos de las aves,

se aleja calle abajo

intentando aferrarse

al tranvía de los sueños.




(Del libro “Mirar el Arte en Clave de Poesía”

Beturia Ediciones- 2006)

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